A la incertidumbre propia del desempleo se le suma, a veces, el desconocimiento por el tipo de prestaciones que puedes percibir o reclamar. Por eso vamos a explicar detalladamente las condiciones que, por lo general, se suelen dar cuando te quedas en el paro. Así como las excepciones, condiciones y mínimos que se cumplen si resides en España.

Es importante entender que el sistema está preparado para incentivar la reincorporación laboral del afectado, y que el dinero mensual recibido en un principio no será el mismo pasado unos meses.

Si es la primera vez que te encuentras en esta situación, es recomendable que te apoyes en expertos, y no tanto en experiencias personales de conocidos, puesto que el sistema es cambiante, y puede que tu situación no sea, en esencia, la misma que la de otro.

¿A partir de qué momento se tiene derecho a paro?

No todo el mundo, aunque haya trabajado previamente, tiene derecho a paro. Si crees que te corresponde, tienes que solicitarlo en los primeros quince días hábiles desde que se rompa la relación con la empresa en la que trabajabas.

Esta situación es válida tanto por motivo de despido como por la finalización de un contrato. Eso sí, tiene que haber un mínimo de 360 días cotizados en el marco de los seis últimos años. A partir de ahí, cuantos más días cotizados tengas, te corresponderán más días de prestación, que van desde los 120 días a los 720.

Es en el caso de los jóvenes donde más se dan situaciones confusas, puesto que muchas veces no llegan al mínimo, lo hacen temporalmente con jornadas reducidas o a través de convenios de becas. Por eso es imprescindible informarse previamente de los derechos que se adquieren en cada relación laboral que se establece.

¿Qué cantidad corresponde a cada persona en situación de desempleo?

La cantidad que percibes tiene un mínimo de 502€ y un máximo de 1.412€ entre los que se valorará los hijos menores de 26 años al cargo del solicitante, si conviven con él y si en caso de estarlo, están en una situación de incapacidad. En cualquier caso, la cantidad se someterá a reducciones periódicas.

Las bajas voluntarias o los periodos de prueba no superados tienen que ser revisados individualmente para saber si derivan en una prestación o no.

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